Jornada del Día de las infancias: invitan a celebrar con aventuras, juegos y arte
Joven radatillense se destaco en Torneo de Danza Internacional
Es Rebeca Paillalevie, tiene 14 años. Baila desde los 2.
El 2018 será un año inolvidable para Rebeca Paillalevie. El año en el que pudo comprobar que los sueños se cumplen. Y es que a
sus jóvenes años se destacó entre las 3 mejores bailarinas de flamenco en un
concurso internacional. Tiene 14 años y desde los 2 añitos comenzó su
romance con la danza de la mano de la profesora Stella Fernández.
En el 2017 salió campeona en el Torneo Argentino con puntaje de élite y
eso le dio el pase al mundial, en el que más de 20 países estaban representados
a través de procesos selectivos similares a los que transitó Rebeca.
Por supuesto, el anuncio de la clasificación a instancia mundial fue una
excelente noticia; pero también llenó de interrogantes a nuestra bailarina y a
su familia.
Llegar hasta Orlando representaba todo un esfuerzo económico, así que tan pronto como les fue posible pusieron manos a la obra: organizaron bonos contribución, sorteos e incluso un gran mate bingo en la Escuela 718 -donde cursara 4° año en 2019 - con el objetivo de obtener el dinero que les permitiera estar presente en Estados Unidos. La comunidad de la villa acompaño, y Rebecca devolvió la confianza poniendo toda su pasión de manifiesto en el escenario de Orlando, donde los jueces evaluaron su calidad técnica, y su actitud.
A si fue como Rebeca - la unica
chubutense en la delegación argentina- quedó 3° en la categoría español
juvenil, en el mundial de Orlando (EEUU) que se realizó entre el 21 y el 25 de noviembre de este año.
Volvió tan pronto como pudo. Con varias escalas
que Incluyeron la ciudad donde compitió y New York. De allí a Buenos
Aires.
El trofeo es tan grande y vistoso, que durante todo ese recorrido felicitaban a Rebecca. Ya en Argentina, en el Aeropuerto internacional de Ezeiza, hasta la gente de Aduana se sorprendió. Pasaron por 3 scanners, ante la admiración y las dudas de algunos empleados. Ya en Aeroparque, volviendo a casa casi lo retienen, según dijeron "porque es muy grande", "porque no sé si se puede llevar en el avión" hasta que tanto ella como su madre comentaron que venían desde lejos que estaba súper revisado y que nunca les habían planteado inconvenientes; hasta que alguien les dijo "bueno llevalo, pero escondelo".
Imposible.
Rebeca, su familia y amigos lo saben. Imposible esconderlo.
Con esa humildad de grandes, y con un muy bajo perfil subió al escenario el sábado pasado en la muestra anual de la Escuela de Stella Fernández. Acompañada por su mantón, hizo lo suyo, y cosechó muchísimos aplausos, una vez más. En primera fila, como siempre, su familia, emocionada por su entrega.
Más allá de las anécdotas. Imposible esconder el logro, el orgullo, y el éxito que supone haber
cumplido una meta.



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