Un brote de hantavirus en un crucero revive temores de contagio interpersonal
Tras 49 años de servicio, Raul Villalobos se retiró del Correo Argentino
El trabajador postal permaneció mas de 30 años al frente de la sucursal Rada Tilly.
Hoy fue el último día de trabajo de Raúl Villalobos en el Correo Argentino.
Los que vivimos en Rada Tilly, sabemos de su vocación por el trabajo, su buena predisposición siempre…. Y también de su excelente memoria. Direcciones, caras, envíos, referencias, números… no se le escapa nada.
Hoy 31 de mayo de 2024, y tras desempeñarse durante 49 años en el Correo, se cierra esta etapa de su vida “la actividad en la que más continuidad tuve” dice Raúl, y le agrega humor a su propia declaración: “más que en el matrimonio, ahí llevo menos” cierra con una sonrisa.
Comenzó a trabajar en el correo en 1975, a sus 14 años, como mensajero, tras dos años en esa función pasó a ser cartero y ya “a los 17 años y medio me ocupé de tareas administrativas en la oficina de obra social y luego pasé a la ventanilla, en atención al público” recuerda.
Ya en 1989 se presenta a un concurso nacional para ocupar la Jefatura del Correo de Rada Tilly, y resulta designado: “antes a los cargos se llegaba por concurso: había que demostrar capacidad, te evaluaban en varios aspectos, y tenías que rendir, no como ahora” asevera.
En el año 1990 toma su cargo en la villa, y lo ejerce hasta junio de 2023. Y es que a mediados del año pasado, fue contactado por la Jefatura Zonal para comenzar a desempeñar el cargo de Asistente de Jefe Zonal, un área que tiene bajo su injerencia desde Comodoro Rivadavia hasta Puerto Deseado sobre el este, y hasta Alto Rio Senguer hacia el oeste “son en total 14 sucursales, las que atendemos” dice orgulloso.
Sin embargo, no le fue fácil tomar la decisión de dejar la oficina de Rada Tilly, ese lugar tan familiar donde con su prodigiosa memoria, cuando veía entrar a los clientes a la oficina, ya sabía si venía a buscar un envío, si era cliente frecuente o si era un trámite ocasional. Más de una vez, mientras atendía algún cliente, al reconocer un rostro entre los que esperaban le indicaba a quien estaba en la clasificación el nombre del destinatario y la ubicación del paquete o envío, sin necesidad de recurrir a planilla alguna “Juancito, búscame la caja de la Sra. Martínez, fíjate que está en lo que llegó anteayer…” o “acá está María, viene por la certificada que no pudo entregar Pablo”. En otras ocasiones era una apelación a la dirección “Sebastián, acá vienen a buscar la correspondencia de Armada Argentina 12”.
Es también quien hace unos años con orgullo contaba que el Correo Argentino tenía en Rada Tilly su primera “cartera” (¿se dirá así?) para referirse para la primera trabajadora postal que asumía la responsabilidad de repartir la correspondencia en la ciudad. “Te tiro exclusivas” bromeaba.
Cosas de pueblo, de comunidad, tal vez, pero sin duda, típico de las personas que ejercen su trabajo con responsabilidad, pasión y respeto. Las que dejan su impronta marcada a fuego.
Pasó por la primera “oficina” del correo que tuvo la villa: en el hall de ingreso de la Municipalidad, en 25 de Mayo 94 “entrabas, y a la izquierda estaba nuestro mostrador” recuerda. En los 90’s con cambio de gestión la Municipalidad decidió trasladarlos al ingreso a la ciudad, sobre la calle Brown, “estuvimos en la casita de Turismo hasta el incendio, te acordás?” –rememora “de ahi la empresa decidió alquilar en Seguí 1225 y después nos mudamos a Plaza Domus, donde funciona hasta el día de hoy”.
En fin, la “historia” que les venía a contar hoy es información cruda y dura: debería decir algo así como “tras 49 años de trabajo, se retira Raúl Villalobos, trabajador del Correo Argentino que a sus 63 años y faltándole 2 para jubilarse, aceptó el retiro voluntario ofrecido por las nuevas autoridades, dentro del plan de reestructuración que lleva adelante el Estado Nacional.
Se retira además -en su última jornada laboral- recibiendo administrativamente la oficina de la Sucursal de Rio Mayo, donde otro trabajador se desvincula en circunstancias similares”.
No hay remate. Así de cruel e irónico.
Se merece mucho más que sólo cuatro líneas. No hay objeción.
Por eso elijo cerrar esta nota citando la frase que utilizó cuando lo llamamos ni bien supimos del tema: “es así; elijo decir que acepto con gusto y ganas el retiro voluntario con el que me premia el Correo Argentino, hasta que me jubile”.
Comentarios
¡Sin comentarios aún!
Se el primero en comentar este artículo.
Deja tu comentario